Lo que jamás diré.

like poetry.

My hands are empty and there, where your face used to wait for me until I woke up, there exists a space of nothingness, abyss and hollowness
My body feels like it has deliberately left my soul, my mind and my spirit: I am another person, I don’t coexist with these parts of me
I watch myself in the mirror, but am I the person that I see in the reflection? Sometimes I feel like I’m more than that, sometimes I feel like I’m less than that
I wake up and do my errands, I live as any other human being would: I eat, I work, I sleep. But when I do so, I feel like it’s someone else doing it for me, and my true self is somewhere else, lost and found in the highness of the mountains, discovering new sceneries, getting high and drunk from the fullness of new cultures
And I could be taking in all the goodness that life has to offer me, but that doesn’t mean anything if you’re not here by my side
But I have to remember: we’re not lovers, you just wanted to have fun with me once
My mind just runs around trying to connect together words with meaning, words that might sound like poetry, but this is not poetry. It has never been
It’s just what I feel, and sometimes I feel like I can’t do nothing, sometimes I feel like there’s so much I can do but yet, that would never be enough.
I want more. I want more. I want more.
After all I’m just human, what can I say? I am never truly satisfied, and conformism is not a word that I get along with
I want success in all aspects of life, and I won’t stop until I get there
I’ve had too much of heartbreaks, I’ve had too much of disappointments, I’ve had too much of feeling down
It’s my time for fulfillment, even though I wanted you around to share it with me
My love, my drug, my lord,
I have to let you go,
And I have to convince myself: this space is not hollowness, and the nothingness will be replaced with something better: be faith, think faith, feel faith.
It will come.
And it will feel like poetry.

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Comienzo.

Sin buscarte te encontré y sin quererlo te perdí, ¿qué más se puede hacer? No todo puede ser perfecto; y no podemos tener todo lo que pedimos. Estoy empezando a comprenderlo. Porque quizá quedándome contigo jamás obtendría las cosas que realmente necesito, y aquellas que son prioridades para mi vida… A veces hay que hacer sacrificios. Me hiciste creer que estarías siempre para mí, que aceptabas mis fallas y mis errores, que no me juzgarías por desviarme fuera del camino… Vaya mentira. Te di lo mejor de mí incluso estando en mis peores días; jamás desistí, jamás dudé, jamás me quedé varada desistiendo entre dos opciones. Siempre te elegía a ti. No había de otra, o al menos no en mi mente: mi personalidad, tan terca, creía que tenía que hacerlo funcionar sí o sí. Luchaba por ello como si te tratara de vida o muerte. Porque me veía (nos veía) conociéndolo todo y descubriendo nuevos destinos, viajando y creciendo, madurando y mejorándonos juntos. Juntos. Creí que siempre estaríamos juntos… No importaba la cantidad de personas juzgándome o criticándome por no hacer lo que ellos querían, ¿pero tú? ¿Tú, mi vida? Jamás esperé eso de ti. Mi mundo se hizo añicos, mi corazón, destrozos… Sabía en qué había fallado, pero no creí que llegarías a darle tal importancia innecesaria, a tal punto de alejarte de mí. Me hiciste comprender lo que realmente te importa, me hiciste descubrir tu superficialidad escondida. ¡Quién lo esperaría! Pero me quedo tranquila sabiendo que no fui yo quien te hirió. Porque te di lo mejor de mí, te di, te di, te di hasta cuando no tenía nada más que darte: lo sacaba de donde fuera; me quedaba contigo en tus peores momentos; no me alejé ni cuando no tenía idea de qué sucedería con nosotros. Y luché por la distancia, luché con la distancia, y ahora la distancia te ganó. Quién diría que cuando yo más estaba cayendo, tú empezabas a dejar los sentimientos… Nunca quise que me dieras más de lo que podías darme; sabía de lo que escaseabas: y no me importó. Pero a ti sí pareció importarte lo que me faltaba. Y ahora que te has ido lo he encontrado nuevamente: mi amor propio, ponerme a mí misma por delante de cualquier otra persona, enfocarme en mis metas porque ¿qué más puedo hacer? Sólo así puedo demostrar que valgo la pena. Sólo yo, sólo yo, sólo yo. De ahora en adelante me quedo con sólo yo. Y quizá es mejor a que andar con alguien que sólo te hace flaquear en el camino… Creí que avanzábamos juntos, pero en realidad resulta que sólo dábamos vueltas alrededor de los mismos sinsentidos de siempre. No había manera de qué llegáramos a nuestra meta final siguiendo así: juntos. Porque somos tan disparejos… ¿O es eso lo que quieres que yo crea? De cualquier modo: seré fuerte. Porque he podido superar a otras personas, y he sufrido de corazones rotos desde que tengo uso de memoria. Ya soy una experta en eso, ¿quién dice que no podré superarte a ti? Mi mente está clara, finalmente estoy limpia. Quizá durante estos primeros días me quede llorando hasta quedarme dormida y esa sea mi manera de despojarme de todo, pero lograré avanzar. Tengo que avanzar. No me queda de otra. Sé que llegará un momento en que tu nombre no envíe vibraciones a través de mi sangre, y las fotos no significarán gran cosa más allá de un vago recuerdo. Y que quede claro: tú te fuiste. No es que yo te dejé ir. No puedo dejarte estancado cuando quieres descubrir las cosas por tu cuenta, ¿y quién soy yo para obligarte a lo contrario? Mi vida, seré muy entregada y dedicada, pero no mandona. Ahora que no estás quizá pueda poner en orden este desastre en el que me dejaste, y me quedan las manos vacías para agarrar lo que la vida tenga por entregarme. Que venga, que venga todo y que no deje de venir, ahora que te has ido es cuando más necesito experimentar los nuevos días.

Estaba bien antes de conocerte, cuando no tenía idea de tu existencia y no estabas en mi vida; y lo estaré ahora que desapareces. Si pude vivir diecinueve años de mi vida sin ti, ¿quién dice que no podré sobrevivir a la vida que ahora has dejado para mí sola? Seré fuerte. No porque en realidad lo quiera; sino porque ahora es la única opción.

A cry for help.

My mind and my soul, my spirit and my body are aching and begging for adventure. I’m dreaming of something new, a new beginning, different people… and sometimes I wish I was just tiny little particles floating in the air. But (un)fortunately I’m not. I’m a person with feelings, and thoughts and presence… And I don’t feel at home anymore. You know what used to feel like home? Your arms wrapped up around my body. Your face when it was the first thing I saw as soon as I woke up. Your voice, telling me “What are you doing to me?” and then your lips pressing against mine. That. All that used to feel like home. But how can this be? How can I feel at home somewhere I don’t belong? I know I don’t belong there because my place of belonging would never make me feel the way you did. Like sometimes I wasn’t enough. Like, no matter what I did and how hard I tried, I was never going to be good for you. Yet you still felt like home, oh yes you did… And now it’s my turn to ask, “What are you doing to me?” I don’t know how to exist anymore without feeling like crying in the midst of the crowd. I don’t want this. Please take this feeling away from me. I know I’m gonna read this four years from now and laugh at myself because I was able to get over it, but for now it hurts. For now it kills. And my mind just wanders… I don’t know how to write poetry anymore. Heartbreak is all that feeds me.

Sin ti.

Sin ti el verano se siente como invierno; y las flores germinando parecen marchitarse.
Sin ti mi hogar no se siente como hogar, sino como casa abandonada, marginada y solitaria.
Sin ti las canciones más alegres carecen de sentido, al igual que las palabras provenientes de bocas extranjeras, nunca tú.
Sin ti cada paso que doy hacia adelante se siente en retroceso; dando vueltas, confundida, ya no avanzo. No soy yo.
Sin ti igual puedo intentar superarme cada día, pero ¿de qué me sirve si no estás tú para notarlo? Sin tus palabras motivantes diciendo, ‘estoy orgulloso de ti’.
Sin ti el semáforo jamás da luz verde; Suspiro y espero; Aspiro y expiro; Nada cambia.
Sin ti los sueños me caben en el puñado de una mano, cuando contigo ocupaban habitaciones enteras.
Sin ti se me achica el corazón, ¿que no entiendes? No hay mejor manera de decirlo. Y aún así, qué ironía, es lo que más siento de mí.
Sin ti el viaje no tiene destino, y me entremezclo entre la gente intentando camuflarme.
Sin ti no siento los días, pero las noches sí, que es peor. Qué desdicha.
Sin ti es más difícil quererme, y sin importar cuánto lo intente, siempre parece una mentira.
Sin ti me limito a vagamente existir, esperando por el día en que regreses y contigo el verano; las flores germinando; mi hogar; las canciones; mi avance; tus palabras; la luz; mis sueños; el viaje; los días; yo. Sin ti no soy yo. Pero sin ti sé que estoy mejor.
Contigo.

Pensamientos.

Siento este irremediable deseo por ser exitosa, vivir mi vida de la manera más provechosa posible y no malgastar mi tiempo en preocuparme por los problemas de nadie más. Veo a mi alrededor tanta gente viviendo por y para otros: ya sea, su esposo (o esposa, en algunos casos), hijos, demás familiares, preocupados por las opiniones de la sociedad… Y a veces, (o la mayoría de las veces), me pregunto si realmente quieren vivir así, si son felices, si sienten que están sacándole el máximo provecho a su vida, o si simplemente se rindieron y dijeron, “bueno, ya qué, esta es la vida que me toca”. Tantas personas incapaces de vivir su libertad por tener que encargarse de otras personas, ¿sentirán ese arrepentimiento nostálgico, esas ganas de escaparlo todo y no volver atrás? Lo veo día a día. Lo pienso día a día. Cuando veo que todo lo que alguien hace por su vida es: trabajar, encargarse de su matrimonio e hijos, quejarse, preocuparse de los gastos económicos, etcétera…, ¿será eso lo que ellos en verdad deseaban para su vida? ¿O simplemente, despertaron un día encontrándose en esa situación irremediable, preguntándose en qué momento y cómo se permitieron llegar allí? Yo quiero más que eso. No concuerdo con lo que nos dicta todo el mundo: estudia, consigue una carrera, encuentra alguien con quien casarte, ten un par de hijos al menos, cómprate una casa, y vive los siguientes 30 o 40 años de tu vida trabajando para pagar todas tus deudas, tus gastos, para cuidar y criar a quien trajiste al mundo… ¿Y eso es todo? Qué mal aprovechada es una vida así. ¿Y dónde queda el viajar, el tener tiempo libre para encontrarte a ti mismo, el poder permitirte un tiempo para alejarte de todos, sin preocuparte por qué será de tus hijos, tu esposo/a y demás? No quiero despertar un día sintiéndome como que he desaprovechado mi tiempo; como que ya es muy tarde para volver. No quiero despertar un día y encontrarme con el desafortunado conocimiento de que trabajo y vivo para alguien más, no para mí, jamás para mí. Quizá suene egoísta. Quizá me tilden de “mala mujer”, incluso… O quizá es el hecho de que apenas tengo veinte años. Pero así, con los veinte años que tengo, no me veo a mí misma disfrutando una vida así: tan corriente, tan rutinaria, tan ¿normal?, quizás. Yo quiero más, más que simplemente encargarme de otros, ser un ama de casa, cuidar de otras personas cuando apenas si puedo cuidar de mí. Quiero conocer todo lo que el mundo tiene por ofrecerme. Viajar, viajar mucho. Trabajar, sí, pero sólo para mí y para superarme, para poder conseguir una carrera que me lleve aún más al éxito. No quiero sentir que soy esclava de otras personas, de mis hijos, de la persona con quien decidí compartir el resto de mi vida… No. Quiero enfocarme en mí y nadie más. Y es triste ver tantas jóvenes hoy en día, de mi edad e incluso menos, trayendo personas al mundo como si no fuera nada; teniendo hijos antes de conseguir lograr todos sus proyectos y metas. No quiero encontrarme un día sintiendo que no pude lograr lo que me propuse por culpa mía, o por culpas de otros, porque nunca tuve el tiempo de concentrarme en mí. Quiero ser yo misma, sin la presión que otros me impongan. Quiero surgir, conocer, estudiar, superarme, vivir para mí y nadie más. Y no descansaré hasta lograrlo. 

Cuestión de cuestionar.

Un poquito de brisa fresca, para calmar estas dudas que me atormentan. Tal vez, de vez en cuando, debamos alejarnos de nuestro centro y el presente, y observarlo todo desde un punto de vista más amplio. Las horas no alcanzan a veces para cumplir con nuestros horarios y, al mismo tiempo, dedicarnos un tiempito al día y analizar qué estamos haciendo, y adónde nos está llevando. Pero es necesario. Es necesario porque, de lo contrario, viviríamos así: una vida monótona y rutinaria, sin emoción alguna más allá de los fines de semana, cuando puedes darte un tiempo y descansar. Es necesario para tener más poder sobre nuestras vidas, y entender que el futuro sólo existe cuando actuamos en el presente para crearlo. Quizás sea cierto que cada quien tiene su destino; sin embargo, por supuesto que nuestras decisiones tienen algo de poder. También nuestras acciones. Quizá todo cambie sólo cuando entendamos que tenemos el poder de hacerlo cambiar; y mientras tanto, seguiremos así a la espera de algo, algo que no sabemos que tenemos al alcance de nuestras manos, y tan inalcanzable al mismo tiempo debido a nuestra propia cobardía e ignorancia. Ante todo, otorguémonos un tiempito para alejarnos del ahora y analizar… Y escribir, si es necesario, qué estamos haciendo para llegar donde queremos. Quizá no nos sorprenda el descubrir que no gran cosa; sin embargo, cómo puede cambiar esta verdad al entender que no tienes que seguir a la corriente para crear tu propia realidad.

Siempre que tu amor no me deje.

Si me quedo sin vista
Pues, aún tengo mis manos
Para tocarte y sentirte,
Para ver con la yema de mis dedos
La esquina en la curva de tu sonrisa.
Podría recorrerla e imaginarme
Exactamente cómo se mira.
Está atrapada en mi memoria de todos modos.

Si me quedo sin voz
Pues, aún tengo mis poemas
Aún tengo la habilidad de mi escribir
Y mis manos recorriendo la piel de tu espalda.
Te diría con caricias cómo me siento,
Sin necesidad de decirlo o gritarlo al aire.
Escribiré poemas en el lienzo de tu piel,
Y pediré amor con la intensidad de mis besos.

Si me quedo sin oír,
Pues, aún tengo mi memoria
Y las vibraciones de tu voz en el aire
Mis ojos podrían leer tus labios,
Y en mi mente, podría escucharte decir “Te amo.”
Lo he escuchado tantas veces antes,
Y créeme, cariño,
No hay manera de que olvide cómo suena.

Si me quedo sin ningún sentido,
Pues, todavía te tengo a ti
Sin necesidad de ver, ni oír ni mi voz
Sin necesidad del tacto, olfato ni el gusto
Siempre que sienta tu presencia en la mía,
Siempre que sienta que te tengo,
Sabré que lo tengo todo…
Siempre que tu amor no me deje.

As long as your love never leaves me.

If I’m left with no sight
Well, I’ve still got my hands
To touch and to feel you,
To see with the tips of my fingers
The corner at the curve of your smile.
I could trace it and imagine
Just how it looks like.
It’s trapped in my memory, anyways.

If I’m left with no voice
Well, I’ve still got my poems
I’ve still got the skill of my writings
And my hands running through the skin of your back.
I’d tell you with caress just how I feel,
No need to speak or to yell it out loud.
I’ll write poems in the canvas of your skin,
And ask for love with the intensity of my kiss.

If I’m left with no hearing
Well, I’ve still got my memory
And the vibrations of your voice in the air
My eyes could clearly read your lips,
And in my mind, I could hear you say “I love you.”
I’ve heard it a lot of times before,
And baby, believe me,
There’s no way in Earth I’d forget how it sounds like.

If I’m left with no sense at all,
Well, I’ve still got you
No need of sight, or hearing or voice
No need of touch, or smell or taste
As long as I feel your presence in mine,
As long as I feel like I’ve got you,
I’ll know that I have it all…
As long as your love never leaves me.

Un año y sesenta días después.

¿Desde cuándo el que sufre menos es el que sale ganando? ¿Desde cuándo nos aterra expresar lo que sentimos, por miedo a parecer demasiado interesados? ¿Desde cuándo esto se convirtió en una competencia, en la cual quien siente menos es quien gana más? ¿Desde cuándo nos hemos vuelto enemigos, contrincantes, demasiado preocupados por nuestro propio beneficio como para interesarnos en el otro? ¿Desde cuándo es un pecado empezar a querernos, y tenernos cariño para más que lo básico, las mismas superficialidades que todos exhiben? ¿Desde cuándo es demasiado decir te extraño, te quiero, me gustaría que estuvieras aquí? Si apenas hace un par de días nos vimos, y ya te estoy extrañando. Me tienes recordando a cada rato aquel momento en el metro en una ciudad lejana cuando me estabas enseñando tu lenguaje. Y te veías tan adorable así, en frente de mí, y de repente parecías un niño vulnerable compartiendo su mundo. ¿Sabes? Todavía atraviesa mi mente aquel momento… Ese inolvidable momento, contigo enfrente de mí, viajando a través de la ciudad en el metro de Nueva York. Compartías conmigo tu lenguaje, ese que muy pocos sabían, y me enseñabas las señales que se traducían en letras, palabras y significados enteros. Sin embargo, no se sentía como si estuvieras enseñándome un simple lenguaje. Se sentía como si estuvieras compartiendo un pedacito de tu mundo, ese mundo que no a todos dejas conocer, ese mundo que pocas personas sabemos de ti. Y de repente no eras tú, tan experimentado y sabio; tú, doce años mayor que yo; tú, tan maduro y conocedor de tantas cosas gracias a los años de experiencia y la vida. No, ese momento no eras ese tú. En ese momento eras el niño pequeño que vive dentro de ti, y de repente me sentía a tu nivel, y de repente se sentía como si esa diferencia de edad no existiese: éramos iguales, estábamos a la par. Qué bien se sintió ese momento. Y cuánto daría por tener la oportunidad de volverlo a repetir… Hoy, un año y sesenta días después.